Gobernabilidad
Saber dónde está cada archivo, quién puede verlo y bajo qué política se conserva. Con la información dentro de la organización, esa respuesta deja de depender de un tercero.
Soluciones e IA
Lo que antes dependía de que alguien se acordara — los certificados, los respaldos, los parches, la vigilancia — aquí corre solo, se verifica solo y avisa solo.
Vigilancia continua
Nuestra oficina cierra a las cinco. El monitoreo no. Lo que vigila la infraestructura de nuestros clientes es un conjunto de sistemas automatizados que corren todo el día, todos los días, y que actúan solos cuando detectan algo.
No vigila un solo servicio: cubre los anfitriones de virtualización y sus máquinas, los controladores de dominio, los servidores de archivos y bases de datos, el correo, los sitios web y el perímetro. Cada plataforma tiene sus propias señales, y cada una se mide con las suyas.
Cuando un atacante intenta una inyección contra un servidor de correo, el sistema lo reconoce, lo pone en cuarentena en el firewall perimetral y emite la alerta en el momento. No al día siguiente, cuando alguien revise un reporte.
Representación del alcance del monitoreo. No es un tablero en vivo.
Software propio
La mayoría de los proveedores de TI usa las herramientas que le vende un tercero. Nosotros llegamos con las nuestras, escritas para los problemas que encontramos en campo y endurecidas con el mismo criterio con el que tocamos un servidor en producción.
Es una plataforma web multi-inquilino: cada cliente ve solo su propia infraestructura, con acceso de dos factores obligatorio, roles diferenciados y bitácora de cada acción. Desde ahí se vigila el estado, se lanzan y verifican respaldos, se restauran datos y se consulta el histórico.
La sometimos a nuestras propias pruebas de penetración antes de exponerla, y corregimos lo que encontramos. Lo que le exigimos a la infraestructura de un cliente nos lo exigimos primero a nosotros.
Cómo está construida
Vigencia máxima de un certificado TLS según el calendario acordado por el sector.
Automatización de certificados
La vigencia máxima de un certificado se está acortando por acuerdo de la industria: doscientos días este año, cien en 2027 y cuarenta y siete en 2029. Una empresa con veinte certificados pasará de renovarlos una vez al año a hacerlo casi ocho veces.
Estamos automatizando la emisión y el despliegue en toda la flota, y no solo en servidores web. Cada plataforma instala el certificado de forma distinta: un IIS no se parece a un firewall perimetral, ni un conmutador de telefonía a una consola de antivirus. Por eso el trabajo no es un script: es un marco con un instalador por tipo de equipo.
Quien no lo automatice pasará 2029 renovando certificados a mano
Nube propia
Cada mes que pagas una suscripción por gigabyte, alquilas el derecho a consultar lo que ya es tuyo. Implementamos plataformas de código abierto sobre infraestructura que la empresa controla, con el mismo nivel de servicio y sin la renta perpetua.

Saber dónde está cada archivo, quién puede verlo y bajo qué política se conserva. Con la información dentro de la organización, esa respuesta deja de depender de un tercero.
La renta por usuario y por gigabyte sube con la empresa. La infraestructura propia se paga una vez y se amplía cuando hace falta, no cuando toca renovar.
Sin cláusulas que cambian, sin cuentas que se suspenden, sin migraciones forzadas. Los datos viven en un equipo que la empresa puede señalar con el dedo.
Código abierto no significa desatendido. Cada plataforma se despliega endurecida, se monitorea y tiene soporte detrás. Es la diferencia entre instalar algo y sostenerlo.
Almacenamiento y colaboración en la nube, correo corporativo, portales y aplicaciones internas. Desplegados sobre almacenamiento redundante, con copias verificadas y alertas automáticas.

Seguridad ofensiva
Hacemos pruebas de penetración contra la infraestructura del cliente, con autorización por escrito y alcance definido. No es un escaneo automático con un reporte de trescientas páginas: es análisis con criterio, contrastado contra CVE y NVD, que separa lo explotable de lo que solo aparece en rojo en una herramienta.
El entregable no es una lista de miedos. Es qué se puede aprovechar hoy, qué tan grave sería, y en qué orden conviene corregirlo.
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Inteligencia artificial aplicada
Casi la mitad de las empresas mexicanas ya adoptó inteligencia artificial. Pero solo una de cada cinco PyMEs la usa de forma sistemática, y la barrera que más se repite no es el precio ni la tecnología: es no saber qué casos de uso sirven para su negocio.
Ahí es donde entramos. Con criterio para decir qué automatizar, qué dejar como está, y qué riesgo se asume al conectar una herramienta a los sistemas de la empresa. Con la misma cautela con la que tocamos un servidor en producción.
Y con la prueba en casa: las herramientas de monitoreo y automatización que operan nuestra propia infraestructura las construimos nosotros.
